
Las condiciones naturales y el privilegiado clima de Benidorm favorecieron su desarrollo turístico en la década de los años 70 . Situado en la comarca de la Marina Baixa , donde todavía existe una población rural dedicada a la agricultura , este lugar es un espacio de contrastes . En sus tierras crecen algarrobos y almendros con la misma naturalidad que rascacielos ordenados en paratas . Cerca de éstos últimos , en las laderas que avanzan hacia la costa , se encuentran los antiguos terrenos de cultivo de la partida de Marchazo . Es ahí donde se construyó esta casa , en el año 2004 .
La familia Escudero Elche siempre disfrutó de su dimensión tradicional : el matrimonio , dos hijas , los amigos ... Así que la casa que deseaban tenía que potenciar la vida en común sin olvidarse del carácter independiente de cada uno de ellos . Sus aficiones y modos de vida fueron modelando un esquema más emocional que funcional , un proyecto que sugería perfiles tan fértiles como la contemplación o la lectura , la reflexión o el diálogo , aspectos todos ellos más fáciles de encontrar en la intimidad de los territorios montañosos que en el bullicio de los pasajeros .
Un proyecto como éste invitaba a revisar el pasado inmediato del lugar y sus gentes : tan sólo treinta años y muy cerca todavía de unos orígenes que otorgan una importancia especial a los actos más cotidianos y los cargan de un agradable simbolismo , siempre apoyado aquí con las bondades de una naturaleza tranquila .
La vegetación configuró el mapa de partida sobre el cual disponer lo construido . El algarrobo centenario , un olivo , los pinos que crecieron silvestres . Si hubiera sido por el arquitecto ni uno solo de estos arbustos hubiera desaparecido . Y es que cada estancia ha sido vinculada a su exterior más inmediato , o mejor dicho , cada exterior ha sido dotado de un interior sereno y confortable . No se pretendía mucho más . El lugar se reconoce a sí mismo a través de sus masas vegetales . Ellas dan sentido a lo construido : un jardín habitado .



